Entre 1946 y 1962 EEUU realizó una cantidad increíble de pruebas nucleares sobre sus desiertos, recreando y aniquilando pueblos enteros (aunque ficticios) mediante pruebas de explosiones. Tiraron bombas en el mar, en la tierra, y en el cielo (incluso sobre la estratósfera).
Cuando en 1997 se desclasificaron los archivos sobre el tema, se supo que existía una plantel secreto instalado en Hollywood que se dedicaba a filmar estas pruebas con fines científicos. Cuentan en Fogonazos:
“Una tarde recibí una llamada de Woody Mark. Me dijo “George, te necesito mañana para una prueba especial… las bombas van a volar a 10.000 pies sobre vosotros”. Yo le dije: “Bueno, ¿qué clase de protección voy a tener?”. Y me respondió: “Ninguna”. Entonces recordé que tenía una gorra de béisbol, y me la llevé por si acaso”.
Son palabras de George Yoshitake, un anciano de 82 años y uno de los últimos supervivientes del equipo que el Gobierno de EEUU mantuvo en secreto durante décadas. Su historia dejó de ser clasificada en 1997 cuando el Gobierno decidió sacar a la luz los documentos y admitir que la existencia de una auténtica división cinematográfica establecida en Hollywood y dedicada a fotografiar y filmar en secreto las más de 200 pruebas nucleares que el Ejército llevó a cabo.
Y para muestra, un botón... o más bien un hongo...
