Entre los años 1964 y 1982 la FDA (Administración de alimentos y medicamentos de Estados Unidos) realizó una serie de indagaciones que tuvieron como resultado el que más de 50 investigadores clínicos fueran penalizados o descalificados para determinadas investigaciones. Algunos de los investigadores descalificados fueron más tarde procesados penalmente y sentenciados a multas, libertad condicional y prisión por fraude, invención de resultados, así como otros delitos.
Las prácticas de estos laboratorios y centros de investigación estaban relacionados con la falsificación de datos, eliminación de pruebas, reemplazamiento de animales dañados por medicamentos por animales sanos, e incluso la contratación de personas no cualificadas para poder culparles de todos los problemas legales. Los casos más significativos fueron recogidos en un extenso artículo titulado “Investigación envenenada”, que escribieron entre más de diez redactores y reporteros para la revista Mother Jones con la colaboración de la propia FDA.
Las prácticas de estos laboratorios y centros de investigación estaban relacionados con la falsificación de datos, eliminación de pruebas, reemplazamiento de animales dañados por medicamentos por animales sanos, e incluso la contratación de personas no cualificadas para poder culparles de todos los problemas legales. Los casos más significativos fueron recogidos en un extenso artículo titulado “Investigación envenenada”, que escribieron entre más de diez redactores y reporteros para la revista Mother Jones con la colaboración de la propia FDA.